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Formación Quebrada Monardes

El reino de los dragones

La Formación Quebrada Monardes está dividida en varios sectores fosilíferos relevantes, siendo "Cerro La Isla" uno de los más importantes, pues en 1987 se descubrió allí el mayor depósito de pterosaurios del país (récord que sigue manteniendo en la actualidad). Se trata de múltiples huesos pertenecientes a una gigantesca colonia de reptiles voladores de la familia Ctenochasmatidae (Alarcón-Muñoz et al., 2020) que posiblemente murieron a la vez como consecuencia de un aluvión u otro evento natural ocurrido durante el Cretácico (Castillo, 2017; Montes, 2020), aunque también se ha sugerido que el lugar fue utilizado durante un período prolongado de tiempo, lo que provocó la acumulación de múltiples osamentas a través de las generaciones sucesivas (Bell y Padian, 1995). Además se piensa que la zona fue utilizada para la anidación (Alarcón-Muñoz, 2020, 10m8s; Castillo, 2017), hipótesis que parece reforzarse por el descubrimiento de ejemplares juveniles entre los vestigios (Alarcón-Muñoz et al., 2020). La edad de la formación ha sido estimada en 144.8-72 Ma, pero aún no se sabe a qué punto temporal específico de dicho rango pertenecen los restos de estos increíbles dragones del Mesozoico chileno (Alarcón-Muñoz et al., 2022b).

En general, los especímenes adultos de estas criaturas aladas poseían una envergadura de unos 3 m y una altura de 1.50 m (Montes, 2020), aunque recientemente se ha mencionado un ejemplar que alcanzó los 5 metros de envergadura, lo que convertiría a esta especie en la más grande de su familia (Ctenochasmatidae), superando en tamaño a sus parientes sudamericanos como Pterodaustro y Cearadactylus (Suazo, 2020). Se sabe también, debido al estudio de otros miembros de su clado, que presentaban fibras similares a pelos cubriendo parte de su cuerpo y que sus dientes eran sumamente finos, adaptados para una alimentación mediante filtrado, al punto de que su boca tenía una apariencia similar a lo que sería un cepillo, aunque se piensa que algunos también pudieron cazar peces y otros animales marinos (Montes, 2020). Algunos especímenes parecen presentar una gran afinidad con la subfamilia Gnathosaurinae, pero dicha clasificación se encuentra aún en estudio (Soto-Acuña et al., 2015; Alarcón-Muñoz et al., 2016; Benavente y Robles, 2018). En general, se piensa que estos ejemplares podrían corresponder a un nuevo taxón que sería publicado próximamente (Alarcón-Muñoz et al., 2017), y nuevas campañas paleontológicas llevadas a cabo recientemente han culminado en el descubrimiento de más individuos en el sitio, a los que se suman algunos vestigios asignados a Pterodactyloidea indet. (Alarcón-Muñoz et al., 2022b).

Casi noventa kilómetros más al norte, aún en la Formación Quebrada Monardes, se ha hallado un nuevo sitio con múltiples huesos de pterosaurios en Cerros Bravos, descubrimiento que fue publicado en 2018. Según los expertos, estos nuevos fósiles pertenecen a más miembros de Ctenochasmatidae, pero es probable que se trate de una especie diferente a la hallada en Cerro La Isla, aunque dicha cuestión se encuentra en estudio (Alarcón-Muñoz et al., 2018a). La nueva localidad con pterosaurios ha sido bautizada por sus descubridores como "Cerro Tormento" (Alarcón-Muñoz, 2020) y fue descrita formalmente hace relativamente poco tiempo por Alarcón-Muñoz et al. (2022a), quienes asignan los vestigios del lugar a Ctenochasmatidae genus et sp. indet., aclarando que actualmente no es posible determinar si hay una o más especies representadas entre los ejemplares recolectados (al menos 4), que incluyen uno de pequeño tamaño, además, en el estudio se posiciona el lugar como una de las pocas localidades de pterosaurios en el mundo donde se han encontrado restos asociados pertenecientes a varios individuos, junto al "Cemitério dos pterosauros" en Brasil, la "Loma del Pterodaustro" en Argentina, la localidad con Hamipterus en China y Cerro La Isla (también en Chile). Los descubrimientos anteriores parecen indicar que el norte de Chile albergó diversas colonias de reptiles voladores que probablemente anidaban tierra adentro, aunque para buscar comida dejaban a sus crías en el nido y se acercaban al mar, comportamiento que, de hecho, se evidencia hoy en día en algunas aves modernas (Alarcón-Muñoz, 2020, 10m8s). El gran misterio que aún intenta resolverse es cómo murieron tantos ejemplares simultáneamente en los diferentes lugares, siendo el desborde de algún río una opción probable (Alarcón-Muñoz et al., 2018a; Castillo, 2006). 

Alarcón-Muñoz et al. (2018b) mencionan además un metacarpal alar procedente de Cerro Tormento que posee características que son comunes en los pterosaurios no pterodactyloideos, lo que abre la posibilidad de que en el sitio convivieran tanto formas avanzadas (pterodactyloideas) como basales, pero dichos vestigios se encuentran aún en estudio y se ignora si fueron considerados en el reciente estudio de Alarcón-Muñoz et al. (2022a), en donde se asignan todos los restos de dicha localidad a Ctenochasmatidae genus et sp. indet.

Existen también huellas de dos terópodos diferentes reportadas para el sitio y sus alrededores, una posiblemente perteneciente a un individuo de tamaño medio y otra pequeña hallada en Quebrada Codoceo, que posiblemente sea de un ejemplar del grupo de los celurosaurios (Soto-Acuña et al., 2015; Rubilar-Rogers, 2003). Debido al mal estado de conservación de estas icnitas, no ha sido posible una identificación más precisa de las mismas (Rubilar-Rogers, 2003).

Se han hallado así mismo restos óseos de saurópodos, sin embargo, estos no cuentan con una identificación más precisa, debido principalmente a la pobre evidencia fósil de los mismos recolectada en el lugar, la que consiste tan sólo en un único hueso alargado identificado en 1989 como perteneciente a este tipo de dinosaurios (Soto-Acuña et al., 2015; Rubilar-Rogers, 2003).

En cuanto a ornitópodos, el único registro en el lugar corresponde a un centro vertebral caudal perteneciente a un posible iguanodóntido u otra forma no hadrosauroidea (Soto-Acuña et al., 2015). Este fósil corresponde al primer resto óseo de ornitópodo reportado para Chile (Rubilar-Rogers, 2003).

Destaca además un diente de forma cónica que fue publicado por Bajor et al. (2022), quienes compararon su morfología con diferentes clados de reptiles (ej: Spinosauridae, Pterosauria, Plesiosauroidea y Crocodyliformes), tras lo cual consiguieron asignarlo a Mesoeucrocodylia indet., aunque el vestigio parece tener una gran afinidad con la familia Pholidosauridae, lo que podría convertirlo en el primer registro de dicho grupo en Chile y uno de los pocos de Sudamérica, que ya cuenta con dos integrantes del clado (Meridiosaurus vallisparadisiSarcosuchus hartti), sin embargo, también se baraja la posibilidad de que pudiera estar relacionado con los notosuquios de la familia Peirosauridae, lo que sería más probable e igualmente resultaría relevante y novedoso para el país, pues podría representar uno de los taxones más tempranos de este grupo conocido para América del Sur y del mundo entero.

Otros crocodiliformes habían sido mencionados previamente para el sitio, pero ninguno de ellos ha sido descrito o figurado, por lo que es muy poco lo que se sabe sobre dichos materiales (Bajor et al., 2022).

Referencias:

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Alarcón-Muñoz, J., Soto-Acuña, S., Codorniú, L., Rubilar-Rogers, D. y Sallaberry, M. (2017). Ctenochasmatid pterosaurs from cerro La Isla (Quebrada Monardes Formation, Lower Cretaceous): a contribution to the discussion on convergence in cervical vertebrae between Ctenochasmatidae and Azhdarchidae. I Reunión de Paleontología de Vertebrados de Chile, pp. 25. https://www.researchgate.net/publication/320957859_Primera_Reunion_de_Paleontologia_de_Vertebrados_de_Chile_--_Libro_de_Resumenes

Alarcón-Muñoz, J., Soto,S., Rubilar, D., González, E. y Codorniú, L. (2018a). NOTE ON A NEW LOCALITY WITH PTEROSAURS (ARCHOSAURIA: PTERODACTYLOIDEA) FROM THE ATACAMA REGION, NORTHERN CHILE. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, vol. 67 (N°2), pp. 145-153. https://publicaciones.mnhn.gob.cl/668/articles-92346_archivo_01.pdf

Alarcón-Muñoz, J., Soto-Acuña, S., Rubilar-Rogers, D. y Codorniú, L. (2018b). New studies on pterosaurs of the Quebrada Monardes Formation, Atacama Region, northern Chile. I Congreso de Paleontología en Chile, pp. 339-343. https://www.achp.cl/manejador/resources/actas-i-congreso-chileno-paleontologia-2.pdf

Alarcón-Muñoz, J., Soto-Acuña, S., Codorniú, L., Rubilar-Rogers, D., Sallaberry, M., & Suárez, M. (2020). New ctenochasmatid pterosaur record for Gondwana: discovery in the Lower Cretaceous continental deposits of the Atacama Desert, northern Chile. Cretaceous Research, vol. 110, pp. 1-16. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cretres.2020.104378

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Alarcón-Muñoz, J., Codorniú, L., González, E., Suárez, M., Suárez, M., Vicencio-Campos, O., Soto-Acuña, S., Kaluza, J., Vargas, A. y Rubilar-Rogers, D. (2022a). A new locality with ctenochasmatid pterosaurs (Pterosauria: Pterodactyloidea) in the Atacama desert, northern Chile. Cretaceous Research, Journal Pre-proof. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cretres.2022.105173

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Bajor, D., Alarcón-Muñoz, J., Lizama-Catalán, A. y Rubilar-Rogers, D. (2022). An isolated Mesoucrocodilian tooth crown from the Lower Cretaceous Cerro La Isla pterosaur site in the Atacama Region, northern Chile. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, vol. 71 (N°2), pp. 5-22. DOI: https://doi.org/10.54830/bmnhn.v71.n2.2022.214

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Castillo, J. (2017). Todo sobre los dinosaurios y los animales prehistóricos de Chile. Santiago: Mago editores. 

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Suazo, C. (2020). Paleontólogo busca desentrañar los misterios del pterosaurio chileno. Recuperado de: https://www.biobiochile.cl/noticias/ciencia-y-tecnologia/ciencia/2020/05/07/paleontologo-busca-desentranar-los-misterios-del-pterosaurio-chileno.shtml

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