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FORMACIÓN COQUIMBO

La Formación Coquimbo es un lugar con bastante historia, pues fue estudiada por primera vez por el mismísimo Charles Darwin (1809-1882) durante su paso por Chile en el año 1846, tras lo cual el científico reportó fósiles de animales marinos como cetáceos y dientes de tiburón, sin embargo, pasaron muchos años para que el lugar volviera a ser investigado adecuadamente. Descubrimientos más modernos han sacado a la luz diversos vestigios de animales costeros que parecen relacionarse bastante con otros fósiles de localidades como Caldera, también en el territorio chileno, y la Formación Pisco en Perú (Partarrieu et al., 2015).

En Lomas del Sauce, localidad comprendida por la Formación Coquimbo que data del Plioceno, algunos estudios recientes han constatado la presencia de perezosos semiacuáticos del extinto género Thalassocnus (Partarrieu et al., 2015), uno de los cuales ha sido identificado a nivel de especie como Thalassocnus carolomartini (De Los Arcos et al., 2016; Peralta-Prato y Solórzano, 2019). Estos folívoros prehistóricos pertenecían a la familia Nothrotheriidae, siendo bastante cercanos taxonómicamente a los famosos megaterios, pero, a diferencia de sus parientes, desarrollaron un estilo de vida mucho más vinculado al mar, de hecho, se piensa que la especie presente en este lugar (T. carolomartini) podía llegar a aguas profundas en busca de comida (Muizon et al., 2004).

Otros mamíferos bastante abundantes en el sitio son las ballenas de la familia Balaenopteridae, de las cuales se han hallado ejemplares de hasta 9.8 metros de largo. Estos animales se han hallado en diferentes lugares de la formación, como Lomas del Sauce y El Culebrón (Salinas, 1988; Partarrieu et al., 2015), y aún hay varios ejemplares que no han sido publicados distribuidos en otras localidades (obs. pers. 2022).

El lugar también es conocido por sus múltiples restos de condrictios, entre los que se encuentran las especies Carcharodon carcharias, Hexanchus griseus y Galeorhinus galeus, además de los géneros Pristiophorus, Myliobatis, Heterodontus y algunos lamniformes indeterminados (Partarrieu et al., 2015). Sumado a lo anterior, aún quedan múltiples vestigios (principalmente dientes) que no han sido descritos todavía en otras partes de la formación (obs. pers. 2022).

De los animales mencionados anteriormente, destacan los fósiles de ejemplares juveniles de Carcharodon carcharias, más conocido como tiburón blanco, estos especímenes presentan tamaños de menos de 3 m, e incluso se ha reportado uno de apenas 1.55 m, lo que sugiere una corta edad para los individuos y permite clasificar el lugar como el criadero natural de esta especie más antiguo del mundo entero, datando del Plioceno (5.3-2.6 Ma) (CEAZA, 2020; Villafaña y Rivadeneira, 2020).

Se sabe así mismo de restos de peces osteíctios, de los cuales sólo se ha identificado al género Sparus, siendo bastante probable que se trate de la especie Sparus aurata (Partarrieu et al., 2015).

Las aves también cuentan con representantes entre los fósiles, correspondiendo dichos materiales a esfenisciformes y pelecaniformes (Arcos et al., 2014), de los cuales se ha conseguido identificar a los géneros Phalacrocorax Eudyptes, aunque no se tiene información más detallada sobre estos (Partarrieu et al., 2015). Otras fuentes mencionan restos asignados a cf. Palaeospheniscus sp. y Diomedeidae indet. para el sitio (Núñez, 2020).

Para este lugar  y sus alrededores se pueden mencionar también diferentes fósiles de invertebrados como bivalvos, gastrópodos, anélidos, cirrípedos y artrópodos, de los cuales se han podido identificar varias especies (Partarrieu et al., 2015). Además, se ha mencionado la presencia de restos óseos de Megalodón (Carcharocles megalodon) provenientes de la localidad de Bahía Herradura y otras zonas de la Formación Coquimbo (CEAZA, 2015; Marquina, 2016; Suárez, 2015).

En otras otras zonas de la región cercanas a esta formación se han hallado fósiles muy similares a los ya mencionados, entre los que se encuentran un cetáceo odontoceto del género Squalodon, procedente de La Herradura, y cetáceos indeterminados encontrados en Tongoy y El Tofo (Tamayo y Frassinetti, 1980; Salinas, 1988).

Referencias:

Arcos, S., Pérez, L., Rincón, I., Gil, C., Mourgues, A., Chávez-Hoffmeister, M., Severino, S., Partarrieu, D. y Contreras, K. (2014). Nuevo yacimiento paleontológico del Plioceno de la Formación Coquimbo. IV Simposio de Paleontología en Chile, pp. 86. https://www.achp.cl/manejador/resources/libro-de-resumenes-iv-simposio-paleontologia-en-chile-valdivia-2014.pdf

De Los Arcos, S., Partarrieu, D., Carrillo-Briceño, J. y Amson, E. (2016). Dos nuevas localidades con restos del perezoso marino Thalassocnus (Mammalia, Tardigrada) en sedimentos pliocenos de las formaciones Coquimbo y Horcón, Chile Norte y Central. V Simposio de Paleontología de Chile, pp. 82-84. https://www.achp.cl/manejador/resources/libro-de-resmenes-v-simposio-paleo-en-chile.pdf

Partarrieu, D., De Los Arcos, S., Mourgues, M., Amson, E. y Severino, S. (2015). El yacimiento paleontológico Lomas del Sauce, Plioceno de la Formación Coquimbo: experiencia y perspectivas. Congreso Geológico Chileno, Vol. 14, pp. 652-655. (https://biblioteca.sernageomin.cl/opac/DataFiles/14905_v3_pp_652_655.pdf)

Peralta-Prato, J. y Solórzano, A. (2019). How many species of the aquatic sloth Thalassocnus (Xenarthra: Megatheriidae) were in Chile?: new evidences from the Bahía Inglesa Formation, with a reappraisal of their biochronological affinities. Andean Geology, vol. 46 (N°3), pp. 693-702. DOI: https://dx.doi.org/10.5027/andgeov46n3-3221

Muizon, C., McDonald, H., Salas, R. y Urbina, M. (2004). The evolution of feeding adaptations of the aquatic sloth Thalassocnus. Journal of Vertebrate Paleontology, vol. 24 (N°2), pp. 398-410. DOI: https://doi.org/10.1671/2429b

Núñez, L. [Naturalistas Chile]. (14-05-2020). Luna Núñez - Aves marinas y su registro fósil en Chile (Parte 2) [Archivo de Video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=Q0TB4nPXBCU

Salinas, P. (1988). HALLAZGO DE CET ACEOS FOSILES (MYSTICETI, BALAENOPTERIDAE) EN LA CIUDAD DE COQUIMBO, CHILE. Revista Geológica de Chile, Vol. 15 (N°1), pp. 89-94. (https://www.andeangeology.cl/index.php/revista1/article/view/V15n1-a07)

CEAZA (2020). En Coquimbo: Descubren fósiles de criadero natural de tiburón blanco más antiguos del mundo. Recuperado de: https://www.ceaza.cl/2020/05/24/coquimbo-descubren-fosiles-criadero-natural-tiburon-blanco-mas-antiguos-del-mundo/

CEAZA (2015). Resultados de estudio paleontológico CEAZA: Fauna prehistórica habría desaparecido del Pacífico chileno por consecuencias de cambios climáticos. Recuperado de: https://www.ceaza.cl/2015/08/28/resultados-de-estudio-paleontologico-ceaza-fauna-prehistorica-habria-desaparecido-del-pacifico-chileno-por-consecuencias-de-cambios-climaticos/

Marquina, E. (2016). CONSEJO MONUMENTOS PREVIENE SOBRE TRÁFICO ILÍCITO EN SITIO PALEONTOLÓGICO DE CALDERA. Recuperado de: https://artepopular.cl/2016/01/29/consejo-monumentos-previene-sobre-trafico-ilicito-en-sitio-paleontologico-de-caldera/

Suárez, M. (2015). TIBURONES, RAYAS Y QUIMERAS (CHONDRICHTHYES) FÓSILES DE CHILE. Publicación Ocasional del Museo Nacional de Historia Natural, vol. 63, pp. 17-33. (https://publicaciones.mnhn.gob.cl/668/articles-71118_archivo_01.pdf)

Tamayo, M. y Frassinetti, D. (1980). CATALOGOS DE LOS MAMIFEROS FOSILES Y VIVIENTES DE CHILE. Boletín del Museo Nacional de Historia Nacional de Chile, N°37, pp. 323-399. (https://publicaciones.mnhn.gob.cl/668/articles-64209_archivo_01.pdf)

Villafaña, J. y Rivadeneira, M. (2020). Coquimbo área de crianza de tiburones del pasado. Memoria AChP, N°1, pp. 17. https://www.achp.cl/manejador/resources/memoria-achp-2020-desde-el-norte-al-sur4.pdf